
En España como en otros países de nuestro entorno, como Gran Bretaña, cuando una mujer es sometida a FIV sólo está permitido el implante de tres embriones como mucho. En ocasiones ninguno sobrevive y es necesario un nuevo tratamiento, pero en otras ocasiones puede que los tres sigan adelante y es la razón de que se produzcan trillizos en algunas parejas sometidas a esta técnica de reproducción asistida. El resto de embriones no implantados son congelados para un futuro uso de estas parejas, o son donados a otras parejas infértiles o son empleados en investigación (de esto hablaremos en otro momento). La pregunta que se nos plantea desde un punto de vista ético es si los médicos o la sociedad deben permitir que se implanten a una mujer 8 embriones con el riesgo que supone no sólo para su vida sino también para los bebés. ¿Realmente hay que respetar la voluntad de la mujer en este sentido? ¿Es ético permitir que una mujer de 30 años con 6 hijos tenga un embarazo de octillizos? Por no hablar del coste al erario público. Se piensa que cuando los octillizos salgan de la UCI se habrá producido un coste de más de 1 millón de dólares. Me ha gustado el artículo publicado en Bioethics.net sobre este asunto.
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